martes, 20 de abril de 2010

Pero, ¿de qué vas a trabajar?


RELACIONES PÚBLICAS


Pero, ¿de qué vas a trabajar?
Una aproximación para contestar esta pregunta sin morir en el intento.



Estudiar Relaciones Públicas no es una tarea fácil. Qué contestamos ante la pregunta reiterada e incisiva de nuestro entorno que dice: qué, ¿se estudia para ser tarjetero?

Es en ese momento cuando enfurecemos y no sabemos qué contestar. La ira nos invade y nos bloqueamos ante la herejía que escuchamos.
La solución, es lograr dar una respuesta simple que pueda explicar realmente lo que hacemos.
La pregunta es: ¿sabemos lo que hacemos realmente? Cómo se hace para aunar más de un centenar de definiciones.
La respuesta es que tenemos que elaborar nuestra propia definición. Para eso, recopilé diferentes definiciones que me parecieron apropiadas y las resumí en lo siguiente: “Las Relaciones Públicas son acciones estratégicas de comunicación. Su objetivo es generar vínculos y relaciones (por eso su nombre) con los diferentes públicos de interés de la organización, a éstos se los escucha, informa y persuade para lograr un objetivo. Por otra parte, identifica y gestiona la imagen, cultura, filosofía y trabaja sobre ellas”.
Pero qué son las acciones de comunicación, nos podrán preguntar. Todo, diría yo. Son, desde un comunicado de prensa, hasta el lobbying, pasando por gestión de redes sociales, campañas de responsabilidad social empresaria, eventos, carteleras, páginas Web, intranet, entre otras.
Ahora bien, qué son los públicos de interés. Son los grupos que están directa e indirectamente relacionados por la organización o queremos que lo estén. Los públicos se dividen en internos y externos. Los primeros son los empleados, los accionistas si los hubiere y proveedores. Los segundos son los clientes o aquel al que quiero llegar (en el caso que no sea una empresa privada), la comunidad a la que pertenece, el Estado y el gobierno, otras organizaciones de la competencia o que se complementen, sindicatos y muchos más.

Esto, lo que sucede, me hace pensar por qué la sociedad no conoce qué hace un profesional de las Relaciones Públicas, así como un abogado, arquitecto o un maestro. Por qué no podemos aplicar todas las herramientas que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra preparación académica y con la experiencia del trabajo para persuadir y dar fe que somos profesionales de la comunicación y no tarjeteros de boliches. ¿Cuál fue el error?
Esa es una pregunta que aún no puedo responder.

Carolina Di Naro

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